Octubre 30, 2009 | Pablo S. R. | General, Opiniones y otras verdades
“Quien quisiera dudar de todo, ni siquiera llegaría a dudar. El mismo juego de la duda presupone ya la certeza”.WITTGENSTEIN, L., Sobre la certeza, crítica: Barcelona, 1998, p. 13 De donde todo lo que pueda decirse, pensar o imaginar es, de hecho, una certeza. En tanto soy, soy cierto. Ser como validación per se, en especial y aunque la imagen o el movimiento sean expresiones aparentes del ser, la palabra define la certeza pues todo lo existente y lo no existente puede pasar por ella. Todo puede tener su nombre, aún aquello que todavía no nació o no existe pero de alguna manera (paradójicamente) al pensarlo está existiendo antes de ser.
Octubre 30, 2009 at 17:07
A ver… esto me pone a dudar, francamente. Tiene un olorcillo al obispo Berkeley (así sescribía, ¿no?) Claro que no es lo mismo hablar de certezas que de existencias. Lo primero puede ser —suele ser— una cuestión de fe, que si le damos bola a la antología que conocemos con el nombre de “La Biblia” vendría a ser “la certeza en las cosas que no se ven”. Por tanto, está bien que se diga que “la palabra define la certeza” porque no se puede nombrar lo que no puede imaginarse y no se puede imaginar algo que ya no exista ahora o que haya existido, ya sea de una pieza o en partes. ¡Ay! Cómo me molesta dar vueltas en círculos y volver siempre a lo mismo, así que dudo ¿y qué? Mejor me voy a firmar algún expediente.
Besos