Slavoj Zizek :Una mirada capaz de ver la nada(un comentario de su libro “Mirando al sesgo”)
La mida al sesgo es la mirada del deseo.Objetivamente, dice Zizek, el objeto es nada, pero, visto desde cierto ángulo,asume la forma de’algo’” luego agrega(Mirando al sesgo-Slavoj Zizek, página 30 -Editorial Paidós-Buenos Aires- 2da reimpresión agosto del 2004) en el movimiento del deseo ’algo procede de la nada’.(Zizek-op.cit)
¿Cuál es el origen de ese algo? ¿Quién llena ese vacío? La mirada lo llena y ve lo que que el deseo le señala. Pero el deseo siempre se desplaza un poco más allá. El goce es una meta a no cumplir en plenitud, es una luz a la que nos dirijimos y siempre se evade, es inasible, escurridiza como el agua entre las manos, capaz de ser siempre un algo más que nunca llegaremos a alcanzar, pues no hay que alcanzar, un algo más que nos ofrece lo imaginario, un algo más, esa es su esencia. “Lo imaginario es la fantasía fundamental que es inaccesible a nuestra experiencia psíquica y se eleva de la pantalla fantasmal en la que encontramos objetos de deseo.” (S. Zizek)
La realidad no es una entidad objetiva, la realidad es subjetiva, una malla de fantasmas propia e intransferible, me atrevería a decir. Nunca nadie podrá conocernos, de la misma manera, jamás alcanzaremos un grado profundo de autoconocimiento, pues así, parece, debe ser. Ni el psicoanálisis ni ningún tipo de psicoterapia profunda accede atales profundidades pues, creo, podría ser peligroso( la psicosis siempre aparece como peligrosa e insondable) no solo para el paciente sino también para el terapeuta. No todo lo Inconsciente freudiano deviene conciente ni el registro de lo real lacaniano, hablará. lo sabemos, los psicoanalistas ortodoxos lo saben, los lacanianos también. Hace tiempo que la omnipotencia es un virus peligroso al que los que trabajamos en el ambiente “psi”, debemos combatir. Además de otras características, lo no verbal, es lo que, filológicamente nos acerca a los animales. ¿Cómo hacer hablar a un perro, a un mono? Dejémosle vivir su animalidad, al perro, al mono, al hombre. Éste reconoce el silencio. Desde lejanas épocas, sabemos que muchas veces, el silencio es más importante, trascendente y pleno que un palabrerío vacío e insustancial. El artista plástico con conciencia o sin la misma mezcla óleos consilencio, el escultor ahuca mármoles y madera dándole lugar a sus silencios. El escritor remueve los silencios de su cabeza y les da vida a través de las palabras que no son totalmente transcripciones de su sueños ni siquiera de sus fantasías. Pablo S. R.
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