“INTRIGA EN BERLÍN” Y LAS DISTINTAS FORMAS DE LA MUERTE

Julio 29, 2008 | Pablo S. R. | General

 

   “INTRIGA EN BERLÍN” Y LAS DISTINTAS FORMAS DE LA MUERTE “Nadie sale realmente de Berlín.” Así le responde Lena Brandt (Cate Blanchett) a su ex amante, el corresponsal de guerra norteamericano Jake Geismar (George Clooney), en “Intriga en Berlín”. La historia se desarrolla en la Berlín de la posguerra inmediata. Ciudad rodeada de escombros y cadáveres expuestos, cadáveres ocultos y distintas formas de muertes. Berlín está muerta pero vive y seguirá viviendo en la cabeza de mujeres y hombres que sobrevivieron a la muerte de la guerra. Pues una de esas formas de muerte  siempre regresará en el momento más inesperado. Esa muerte duerme camuflada en el recuerdo. Berlín es la memoria.En los últimos meses–en realidad desde que tengo conciencia pero en especial desde febrero del 2007 y lo que va del 2008–  he sentido, he percibido, palpado, me he revuelto en el fango enfermizo de los recuerdos sin saber que lo hacía y mucho menos por qué lo hacía. En eso reside el riesgo, en algo similar a dar un paseo por el borde de un precipicio. La memoria tiene eso enigmático y destructivo de las sirenas, te atrae, muestra su belleza, al inicio te seduce como una mujer en celo. Luego, como una víbora intenta destruir tu presente, como un raro espejo pretende hundir tu cabeza en el abismo de la inmovilidad del pasado siempre ideal. Nadie escapa a su propia historia.Nadie abandona la memoria por el simple deseo de abandonarla. Que yo sepa no hubo  hay ni habrá muchos Musil que logren, definitivamente, retirarse del mundo sin el daño producido por la locura.Alguien podrá preguntarme: ¿ Y los artistas, los creadores? Por momentos, solo por instantes, ellos se cobijan en otros mundos posibles. Luego regresan al otro, al compartido, al sucio, al moribundo. Al atroz.Claro, podrá decirme otros en un intento por hacer trampa, ¿Y los suicidas? A ellos solo les queda la memoria a resguardo en el corazón de su gente querida, de sus amores. Recordarlos hace bien pero también daña por ser otra forma de morir. Resulta imposible evitar la caída en imaginar un mundo que no fue. Lo de antes, nadie escapa.   Pablo Scasso Rossi 


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